MATADERO CINCO

Astiberri + Monteys + North. ¿Qué podía salir mal? nada. Una vez más la editorial Astiberri, el dibujante Albert Monteys, y el guionista Ryan North, han fabricado una pequeña joya. Una historia, contada de tal manera que te atrapa y no te deja ir, acompañada por unos dibujos que alegraran la vista al rey de los bizcos.

Sobre la adaptación de la obra de Vonnegut poco puedo decir, pues hasta el mismo momento de adquirir el cómic no era conocedor de que este señor hubiese existido en mí misma realidad cósmica. No sabia ni que hubiera existido. Por lo que no iré de snob, ni gritaré a los cuatro vientos que por fin se ha hecho justicia con la obra de Vonnegut. Simplemente daré las gracias a este magnifico trio por darme la oportunidad de conocerlo. Puede que lea algo del susodicho, a ver qué cosas tiene que contarme.

Me hubiera gustado ser algo más técnico y profesional sobre el cómic en cuestión, pero solo puedo decir que me ha putoflipado. Así de claro y llano. El trabajo de North hace que la historia no se nos haga pesada. El ritmo que marca permite sumergirnos en la historia, en el protagonista y, creo que lo más importante, en los secundarios, quienes le dan un peso y una grandeza a la obra que la hacen mejor aún. Del señor Monteys ¿qué decir? Pues que vuelve a demostrarnos, tras ¡UNIVERSO!, que su manejo de los lápices es pura magia. Que sea lo que sea que tenga dentro de su cabeza a la hora de visualizar una viñeta, un guión y llevarlo a papel es alucinante, debería patentarlo. No hablo de la calidad y variedad estilística, que la tiene, sino del cuidado por el detalle cuando este es requerido, del trabajo de los fondos, la composición de la viñeta, la fuerza de los paisajes y lo envolvente de los ambientes. En esta lista no he mencionado la manera en que trata a los personajes pues eso necesitaría ser tratado a parte. Pocos, e insisto muy pocos, dibujantes son capaces de humanizar un monigote, de concentrar, del mismo modo que lo hace una pastilla de avecrem, la personalidad, los sentimientos y el trasfondo de un personaje. Pues señoras y señores, Albert Monteys lo logra. La figura de Pilgrim cada vez que aparece en escena nos muestra la apatía, esa falta de ánimo que le produce la vida y eso es para aplaudir hasta con las orejas.

A Astiberri hay que agradecerle la apuesta por estas historias y autores, por la calidad y buen gusto que tienen a la hora de presentar y editar sus libros. 

LA CORTE DE LOS ESPEJOS

Libro de fantasia escrito por la autora Concepción Perea y editado por Fantascy.

Se trata de una novela a la que le tenía ganas desde hace años. A lo largo y ancho de sus paginas la autora demuestra tener una capacidad especial para escribir. Sabe cuidar y mimar las palabras. Escribe bien y se agradece esa naturalidad para hablar de magia, hechizos, criaturas, hadas, bichos y lo que sea que habite en TierraLinde. Incluso en algunas descripciones de lugares o ambientes consigue sumergirnos en ellos de una manera tan fresca y natural que no nos damos ni cuenta. Acaricia las palabras y las cocina a fuego lento, puede que a veces demasiado y se pase de sal pero en general demuestra un buen saber hacer.

¿De qué va la historia? pues para saberlo deberéis comprar y leeros el libro que para eso los escritores le dedican miles de horas y las editoriales… las editoriales… pues cosas de editoriales, ¿qué otra cosa van hacer?

El libro no empieza mal, tiene cierto encanto que te hace continuar leyendo. Pero a medida que lo cosa avanza todo se hace cuesta arriba. La trama flaquea y cojea en tantos aspectos y tiene tantas incoherencias que nos arranca de ese mundo de Knockers, sátiros y phokas de una santa hostia. A lo largo de las seiscientas muchas páginas nos encontraremos eventos que no aportan nada, que son completamente innecesarios para el devenir de la historia. Nos toparemos con momentos caóticos en la estructura y la resolución de conflictos. Relaciones entre personajes absurdas. Un mundo tipo chicle, de esos en el que las cosas estan más cerca o más lejos y se tarda más o menos en llegar a los sitios segun el día. Todo ello dependerá del humor del narrador o de si hay que ajustarlo para adecuarlo a los intereses de una trama que se desvanece como el humo. 

En el apartado de los personajes hay que decir que asombra la cantidad de seres que lo habitan, ese es un punto a favor de la escritora. Aunque la aparición de tanta variedad haga bizquear y marear a un lector que no sepa de seres fantásticos, alejándolo de lo que importa con tanta descripción, eso si no acude a google. La historia la protagonizan dos personajes, Nicasia y Dujal, un binomio que por mucho que el narrador insista, no acaba de funcionar. Ambos son completamente planos y estereotipados. No son ni complejos ni cambiantes. Dujal, el gato, no es nada creíble, su picardía es forzada, ya que es un gato debe de serlo; su enemistad con Nicasia nos la creemos porque el narrador no para una y otra vez de recordarnos que se llevan fatal, no porque lo veamos. Y tanto leer “el gato cogió el papel de fumar”, “el gato se fumó el cigarro”, “el gato dio un patada voladora” y cosas así que a uno le viene a la mente el gato negro de Sabrina y todo se convierte en una imagen ridícula que no te la quitas de la cabeza durante toda la novela. Nicasia, la protagonista, tiene momentos apoteósicos, de una fuerza brutal, pero a medida que pasan las páginas se desinfla y pierde toda credibilidad. Hay momentos que no sabes si es Nicasia, el Inspector Gadget o Doraemon. La relación entre los diferentes personajes y la de estos con las situaciones es otro de los puntos que no se aguantan ni con superglue, todo es demasiado forzado, demasiadas casualidades, todo muy oportuno y ahí entra una vez más el narrador pues parece que sea él quien hace que ocurra y no los hechos. A lo largo de la trama todo se amolda a ella, todo le es conveniente, dejando un regusto de artificialidad en el lector.

Otra motivo por el que la historia se viene abajo y por el que un servidor ha tenido una sensación agridulce es que la supuesta intriga, de la que todos hablan y son conocedores, no se “descubre” hasta muy avanzado el libro, casi el 85%, por lo que queda un desenlace excesivamente corto y que para mas inri no es ni desenlace ni ná. La novela es un campo de minas de misterios, todo son conjeturas, todo son cliffhangers. Tantos que el lector se cansa, se aburre, llegando a perder el hilo de la historia. Una cucharada o dos de miel estan bien, pero tomarte el bote entero te sienta como una patada.

Para acabar, la falta de un antagonista deja huérfana a la novela. Lo hay pero es tan escueta su presencia, su participación es tan insignificante, su porqué tan nimio, que realmente ni se le ve ni se le espera.

Ha sido una decepción pero hay que decir que como primera novela ya me gustaría a mi poder escribir algo parecido. Me leeré la segunda parte, a ver que tal.

FUTUREMAN

Hoy va de series. No todo va ser leer.

Serie de humor y parodia protagonizada por lo que podríamos llamar un niño rata, pero de los de antes, de cuándo aún no existía internet ni twitter ni había youtubers. FUTUREMAN es una serie que rinde culto a todo aquel friki crecido en los 80 y 90. Trata de un pajillero, un loser, que no se levanta de su silla hasta que no se pasa un videojuego y en el momento de superarlo se le aparecen en carne y hueso los protagonistas del juego, pues junto a él deben salvar a la humanidad. Así que en manos de un pajillero, un chulo putas ochenteno con menos cerebro que un mosquito y una macarra salvaje se encuentra la salvación del mundo. Tres losers que son los protas y los salvadores algo que ya era muy típico en los 80 —solo hay que recordar al tontolaba de Ralph Maccio o al parguela de Michael J. Fox por nombrar a dos grandes exponentes de los héroes juveniles ochenteros—. Con este argumento tan básico y chorra Seth Rogen y Evan Goldberg rinden culto al cine de los 80 y 90. Y es que la serie no es otra cosa que eso. En especial las dos primeras temporadas.

La serie es cutre, los diálogos absurdos, la trama ramplona, el aspecto general de la serie corresponde a las viejas películas llamadas de serie Z. El gore, la sangre las visceras, la gamberrada argumental y escénica recuerdan al inicio de muchos directores ahora consagrados como Sam Raimi o Peter Jackson. Pero es que eso antes era lo bonito, lo grandioso —Los Goonies, Vengador tóxico, Los Gremlins, Terminator, Posesion Infernal—. No busquemos en la serie el aprecio por lo bien hecho o un producto de calidad, tampoco diálogos de humor sobresalientes, porque no lo encontraremos.

Puede que los primeros minutos o el primer capitulo no nos empujen a seguir viendo la serie y optemos por otras que nos entren de manera más fácil y ágil. Pero si se le damos una segunda oportunidad y entendemos la visión general del producto entonces lo disfrutaremos. Si lo que buscamos es una serie sesuda donde el humor no es escatológico sino una en la que hay que tirar de diccionario y títulos universitarios para entenderla entonces no le daremos ni 30 segundos. Los capítulos son cortos y se aprecian mejor si se ven varios de golpe. 

Digamos que la serie es como ir a un restaurante de estos (tipo mac o king), sabes que la comida es una mierda, pero te tomas tres hamburguesas una cola de medio, un heladito con pepitas de chocolate. Cuando te lo acabas un pedete y un “joder que bien he comido” y tan ancho que te quedas, pues FUTUREMAN es lo mismo.

Otro día os hablaré de Ash Vs Evil Dead….una puta joya.

Breve esbozo de la literatura pulp (I): los fundamentos — La mano del extranjero

No sé si es muy normal el reblogear el material de otros. Pero considero que es de buen nacido ser agradecido. Y si descubrimos que alguien hace un buen trabajo, este merece un reconocimiento. Son dos post interesantisimos referentes a la literatura pulp. El autor de La mano del extranjero se lo curra.

Vale la pena dedicarle un ratillo, no perdereis nada, todo lo contrario.

I           II Resultó que tan solo eran la punta del iceberg. Howard Phillips Lovecraft y Robert E. Howard, los dos escritores más conocidos y venerados de la literatura popular (conocida entre sus incondicionales como literatura pulp), no eran sino la vanguardia de una legión de autores que, durante cuatro o cinco décadas, hicieron las delicias […]

Breve esbozo de la literatura pulp (I): los fundamentos — La mano del extranjero

¡UNIVERSO! Albert Monteys, fino, preciso y delicioso.

No sé si para bien o para mal debo decir que al señor Monteys no lo descubrí hasta hace bien poco, justo en la época final de la revista Orgullo y satisfacción. Y  en aquel momento no me convertí en un fervoroso fan, se podría decir que no le hacia ni puto caso, un dibujante más de el Jueves. La transformación que viví pasando de ser un observador distante de la obra de Monteys a belieber se debe principalmente a su obra ¡UNIVERSO! con ella consiguió estimular tanto a mi maltrecho cerebro como a mi hipermétrope vista. Esta pequeña y alargada obra de arte fue gestada gracias al apoyo de Panel Syndicate, una web/editorial en la que uno puede encontrar perfectas maravillas en formato digital. Astiberri Ediciones nos la trajo al plano físico. En especial para los que nos la pone dura el olor a nuevo y a tinta.

¡UNIVERSO! está formado por cinco relatos independientes que pertenecen al género de la ciencia ficción. A través de los dibujos excepcionales de Albert Monteys nos trasladamos al tres mil y pico, a una sociedad repleta de gadgets, cacharritos, botoncitos, tecnología, maquinas, extraterrestres, viajes en el tiempo y mil cosas más que seguramente se me escapan. En esa época y esa sociedad conoceremos a una serie de personajes y una serie de tramas que bien podrían darse en la actualidad. Su dibujo es ligero y concienzudo es todo un soplo de aire fresco. La estructura y la dinámica de las viñetas no solo sirven para que la trama transcurra de una manera fluida y natural, sino que ayudan a que el lector reflexione sobre todos los temas que en ellas se plantea. El capitalismo atroz, el sexo, el trabajo, la sociedad del consumo en el que vivimos, la tecnología deshumanizada, etc. ¿Qué decir del color y de los paisajes, del fondo? Pues que se nota que han sido pensados y trabajados de manera concienzuda para aportar peso a la historia.

Pero ¿Qué hay del humorista de el Jueves? Sigue estando, eso no lo dudéis, el humor es algo que no le falta a la obra, pero como todos, se ha hecho mayor, y se ha convertido en algo más corrosivo y sarcástico. No quiero decir que los dibujos o dibujantes de el Jueves no sean “adultos”, no pretendo entrar en esa polémica, me refiero a que en esta nueva etapa es completamente diferente. Este humor esta a mil años luz de aquel. Si el Jueves también tiene crítica social, sarcasmo y demás diréis. Sí claro, pero una cosa es el humor de La Trinca y otra bien distinta el de El Tricicle.

En resumen, esperemos tener Albert Monteys para rato pues nos ha demostrado una capacidad creativa e imaginativa excelente.

Olvidado Rey Gudú. Fantasia pura y dura.

¿Habéis tenido la oportunidad de ver un diamante por dentro? ¿No? Pues si no habéis tenido esa oportunidad no sé que moños hacéis leyendo este post, id ahora mismo a la primera librería de barrio y pedid esta novela. Pero ya. Olvidado Rey Gudú de Ana Maria Matute y editado por Ediciones Destino. Todo una joya.

A primera vista puede que el libro acojone. En mi caso fue todo lo contrario. Ese tocho amarillo y compacto de casi mil paginas me llamaba a gritos. Lo denso que parece visto desde fuera, el peso que tiene, la cantidad de palabras sin dibujitos chorras y el nombre de Ana Maria Matute en la portada me hipnotizaron de tal manera que me senté una tarde de verano en el balcón trasero de casa y ahí me instalé mañanas y tardes hasta acabarlo. El stendhalismo que uno vive al sumergirse en las palabras de la autora es sublime. Sí, lo que uno experimenta no solo se puede describir como una suma del síndrome de Stendhal y el éxtasis de Santa Teresa (al menos el éxtasis que un mente sucia como la mía cree que vivió la susodicha señora y si no fue así pues es el que un servidor le hubiera recomendado). Centrémonos en el libro, que me pierdo.

Para quien no sepa nada de la historia, os diré que es un cuento de hadas para adultos. En él encontraremos princesas, brujas, magos, tragos, reyes y todo aquello que os venga a la mente. Es fantasía pura y dura. Y dura de verdad. Vamos que es una especie de cuento de Disney gordo y cruel. La prosa de Ana Maria Matute podría describirse como dulce, rítmica, suave y cándida —como el tono de la frase de una madre o un padre a su hija/o. Un dulce susurro impregnado de amor— pero cargada de elevadas dosis de realismo, mala leche, envidias, venganzas y traiciones. Toda esta crudeza es completamente diferente a la de Abercombrie, por ejemplo. Nuestro británico favorito habla de vísceras, babas y sangre. Matute se te mete dentro, habla de sentimientos.

La temática principal de Matute ha sido casi siempre la muerte y el amor, y en este libro no van a faltar. Para ella son dos conceptos casi idénticos —por no decir sinónimos—. Todos tenemos la absurda idealización de que el amor es un mundo de color de rosa con pétalos flotando y demás tonterías y en sus paginas la autora nos da un par de ostias para que despertemos y mostrarnos que el amor es un trance amargo al que solemos tirarnos a tumba abierta y que produce heridas profundas y eternas. No sé si me lo estoy inventando pero me pareció leer —o incluso puede que fuese en una película— una frase que decía que morir es una manera de amar. Y si nadie la ha dicho me apropio de ella. Ahora vendrá el listo de turno y me dirá que la frase decía que amar es una manera de morir, pero bueno, que eso reafirma el hecho de ambos conceptos son casi lo mismo.

A la trama y los personajes les dedica mucho trabajo. Les aporta peso, verosimilitud y evolución. Además no son pocos los personajes con los que nos encontramos, pues por las paginas desfilan varias generaciones de personajes, todo sea por la ambición de conquistar terrenos, de abarcar más. La ambientación es la habitual en los textos de la autora, preciosa detallada y envolvente.

Así que lo dicho al principio, si aún no habéis vivido lo que experimentó la Teresa esa, a comprar y disfrutar del libro.

Saga de David Gurney. Walnut crossing no es un sitio para retirarse.

Por aquí hay algún chivato que le ha susurrado a Twitter que alguna vez leí esta saga y no paran de saltarme anuncios de la última novela protagonizada por el expolicia David Gurney o como le gusta llamarse “estoy retirado pero  los problemas llaman a mi puerta” y escrita por el Richard Gere de la pluma norteamericana, el Sr. John Verdon. Al verlos no he podido hacer otra cosa que estremecerme, un leve tic en el ojo derecho ha empezado a emerger y mi mente se ha visto sumida en recuerdos de lo que supone leer estas novelas. Lo dicho, Roca Editorial ha tenido la osadía de editar seis —bueno ya van por el séptimo que es el que me estan anunciando— un servidor se quedó en las cuatro primeras novelas. Ya ahí decidí dejarlo e ir a desintoxicación, quitarme de esa adicción. Y es que eso es lo que tienen el Sr. Verdon y su personaje Gurney, que producen adicción. No por su calidad, ni por la originalidad de las historias y menos por la creación de grandes personajes. A mí lo que me dio por meterme su tinta en vena fue la simplicidad, la sencillez, el atontamiento que producen sus historias.

Hay que decir que con su primera novela Sé lo que estás pensando consiguió llamar la atención de la curiosidad del gato que vive dentro de mí. El planteamiento no es malo, incluso llega a ser atractivo, tanto como sus títulos —publicista que fue el autor, y se nota—. Lo más loco fue que incluso me atreví a ponerle 4 estrellas en goodreads. Lo sé, lo sé, pero es lo que tienen las drogas que uno acaba haciendo tonterías. Con su segunda novela No abras los ojos me dejé llevar, como la cosa iba cuesta abajo pues fue más fácil. Aun David y Madeleine siguen siendo soportables y la historia aún tiene cierto gancho e interés. Pero ya es en el tercer libro Deja en paz al diablo donde la cosa empieza a empeorar y donde uno opta por buscar ayuda para desengancharse, el medico me recetó después de cada comida a Benjamin Black y a Domingo Villar para quitarme el mal gusto de boca. Aún así, al salir la cuarta entrega No confíes en Peter Pan, mi cuerpo reclamó su dosis de David Gurney así que a la librería que fui como el que acude al camello a por lo suyo. Con cierta ansia me fumé el libro y con gran dosis de esperanza en encontrar algo de calidad que me hiciese volver a engancharme. El resultado fue que dije que no más, dejándolo bien clarito esta tercera entrega es completamente infumable.

Si algo he sacado en claro a lo largo de las 4 entregas es que el autor es completamente incapaz de construir personajes sólidos y creíbles. Y mucho menos secundarios, esto último le viene muy grande. Las novelas estan centradas en un solo personaje y todo aquello que revolotea a su alrededor es tan solo decorativo o un complemento de temporada. La pobre Madeleine no supera el papel de la chacha que le limpia los calzoncillos y le prepara un té. Si que la intención de él es convertirla en el contrapeso, en el Pepito grillo de David, pero la convierte en un ser pesado, histérico y molesto que solo está para reñirle, llorar y prepararle la comida. O sea el topicazo. Es un personaje al que se le podría sacar mucho jugo, en cambio lo deja en el llavero que cuelga del pantalón del protagonista. El autor acaba convirtiéndola en la pared a la que habla el protagonista. Es como Hardwick, no llega a nada, lo cambias por otro que se llame Pelaez y tendría el mismo peso, no echarías de menos a Hardiwck. Y el hijo… aaayy los hijos, la de juego que pueden dar… pues ná, una llamada de tanto en tanto y poco más.

Conclusion, me compré el quinto. Eso sí, sigue sin leerse y tan solo acompaña a los otros cuatro esperando a que tenga el valor de leérmelo o a que me engañe a mí mismo y crea que a partir del quinto la cosa cambia a mejor.

PERSÉPOLIS

¿Se puede valorar algo con 6 estrellas?¿no? Pues es una pena ya que esta novela gráfica, escrita por Marjane Satrapi y editada por Reservoir Books es una maravilla. La autora nos explica lo ocurrido en Irán durante la revolución islámica. Supongo que a muchos sin un Ben Affleck por medio que rescate a los buenos no les interesará —que moños va a interesar una historia de Iran, con lo lejos que está y menos si no hay tiros y terroristas que amenacen el orden mundial—. Equivocaditos que estábamos todos.

Marjane con un lenguaje mondo y lirondo, ironía, enormes dosis de humor y un dibujo poco adornado y detallado nos describe la realidad atroz que tuvo que vivir —no olvidemos, aunque aún no lo haya dicho que la historia es una autobiografia—. A través de las vivencias de la joven Marjane vemos la intolerancia, el fanatismo, la crudeza de vivir en épocas de guerra, el lavado de cerebros, la falsedad y así podría estar toda la noche, enumerando todo aquello que la autora es capaz de mostrarnos mediante unos dibujitos campechanos, en blanco y negro, lo que algunos calificarían como naif, y el uso de un texto directo y sencillo. Y este ha sido el acierto, no sobrecargar los dibujos, no llenarlos de realismo o detalles ya que podrían llegar a distraernos de lo principal, el relato de la niña y adolescente. Lo jodida que ha sido la vida para muchos y que no vemos o no queremos ver, o nos importa bien poco si no nos afecta directamente.

Trilogía de La Primera Ley; Joe Abercrombie

 

Trilogía con la que el escritor británico Joe Abercrombie se ganó un hueco en nuestro corazón y en las estanterías de los amantes de la literatura fantástica. Siendo el abajo firmante, o bloguero firmante,  algo práctico y bastante vago nada os contaré de su vida ya que la podéis encontrar en wikipedia o en cualquier búsqueda rápida de google. Mi intención en este blog es la de daros una mísera opinión —mía y sólo mía–—sobre lo que me ha parecido la saga. así que chismosos de lo ajeno podéis ir dandole a la x que encontrareis en la parte superior derecha si usais pc, si es un mac al botoncito rojo y si es en móvil, pues, pues… yo que se!!!! apañároslas

—Sigo vivo— de esta manera tan escueta podría resumirse lo que pienso de la trilogía que hasta hace bien poco he tenido en mis manos. Con ese comentario tan cortito no pretendo insinuar que los libros sean malos y que sea un alivio el haberlos acabado. No, todo lo contrario, tan solo es la frase que, Nuevededos, uno de los protagonistas suelta después de cada batalla. Y es que el autor nos sumerge de una manera tan realista en la melé de las peleas que al acabar el libro o soltamos eso o se nos pone el pelo blanco. 

En los tres libros —editados por Alianza editorial— La voz de las espadas, Antes de que los cuelguen y El último argumento de los reyes, Lord Grimdark se vale de un multiracial/cultural grupo de personajes que realizan un viaje en el que viven emocionantes y peligrosas aventuras con el fin de conseguir varios objetivos, ya sea tanto a nivel personal como a nivel universal. Venganza, redención o vencer al mal entre otros. —No, no estoy hablando del Señor de los Anillos—.

La saga se inicia presentándonos a un Logen Nuevededos perdido y solo el cual no tiene pajolera idea de dónde se encuentran sus compañeros o de si están vivos o no. El susodicho señor también es conocido como el Sanguinario ya que de tanto en tanto le da un yoqueseque y mata a todo bicho viviente que se le pone por en medio ya sea un shanka o un lindo gatito. Y mira tú qué cosas tiene la vida que un guerrero tan experimentado como es nuestro héroe y protagonista —que en más de una ocasión habrá tenido que vérselas en esa situación digo yo, ya sea en peleas, batallas o borracheras ¿a quien no le ha pasado?— pues se ve incapaz de reencontrarlos y, para mas inri, sus compañeros tampoco son capaces de encontrarlo y lo dan por muerto. Lo mas graciosos es que entre sus compis se encuentra tatachan… el Sabueso —¿A que no adivináis a que debe su fama? le iban a llamar Rastreator, pero ya estaba cogido— pues no, que no dan con él. Como colmo, nada más y nada menos quien lo encuentra es un mindundi, un aprendiz de mago que viene de donde Kanedias perdió la zapatilla. Bueno, mejor voy resumiendo que sí tengo que contar toda la trilogía de esta manera dejo sin tinta la pantalla del pc. Vamos a lo que íbamos que se me hace tarde. Logen un sangriento guerrero, Luthar un mujeriego y vividor, Bayaz el mago sabelotodo, Ferro la endemoniada (personalmente el personaje más redondo de toda la saga), West el abanderado de los que no son nadie y lo dan todo por progresar (otro de los grandes personajes de la saga) y por último el tullido, deforme y llorón de Glotka, entre muchos otros personajes, ven su destino y sus caminos unidos para afrontar un objetivo común. Ya después si queréis saber lo que pasa os compráis el libro y lo leéis, tanto la editorial como el escritor y todo el gremio de escribidores os estaremos muy agradecidos.

Pues eso, una aventura entretenida, bien escrita, con grandes y buenos personajes. Unas escenas de lucha increíblemente descritas y detalladas, no se deja nada a la hora de narrar una escena de lucha, los tajos, la sangre, las babas, los dientes e incluso la papilla —literal, creo que no hay personaje en el libro que no haya potado o perdido un diente—. Debo decir que me leí antes la trilogía de Mar Quebrado, fue donde me enamoré de la literatura de Abercrombie y una de las cosas que mas me gustó fue la manera de recrear las batallas, lo directo que es. Las novelas de La Primera Ley cuentan con un dinamismo de escena muy bien logrado, salta de una situación a otra o de un personaje a otro y logra que no se nos haga pesada, a pesar de que al menos el 20% de lo escrito sobra. Incluso Bayaz, que es un personaje esencial y sin el que nada ocurriría, sobra. La lucha de Logen contra Bethod se hubiera dado igual, debido a la aversión entre ambos y la aparente megalomanía del ultimo. Los Gurkos hubieran invadido la Unión y Ferro seguiría estando sedienta de venganza. Otra pega en el papel tan importante de este personaje es que todo aquello en lo que él es relevante Abercrombie lo explica al final ya que de otra manera no te enterarías —no es que lo explique el autor en plan nota de autor, sino a través de un personaje, pero es el propio Bayaz que hace un resumen de todo aquello en que ha metido mano— este hecho considero que deja sin fuerza al personaje, es como un chiste, si lo tienes que explicar pierde toda su gracia. Pues eso es lo que le pasa a Bayaz. Estaremos de acuerdo con que de la misma manera en que Abercrombie es bueno con las escenas de guerra es muy flojo con las tramas de politiqueo y tejemanejes palaciegos.

En lo referente a los personajes, estos están bien construidos, muy diferenciados unos de otros. Si hubiese que encontrar un pero este seria la falta de autoestima. Ni uno se salva, llegando a niveles absurdos y que cargan al lector. Y con Glotka se pasa, llega a cansar y aburrir tanto soliloquio, tanto recordar lo mucho que sufrió y lo que le quitaron en las cárceles gurkas. Una cosa es incluirlo en el pasado y trasfondo del personaje y otra es que se convierta en un mantra que suelta cada vez que el personaje sale a escena. Es una pena ya que al inquisidor se le coge mucho cariño y junto con Logen son los que sustentan los pilares de la historia, los que acaparan todos los flashes de la alfombra roja y los que al acabar la saga deseas que aparezcan más veces en otros títulos —¿es esto un spoiler?—. Otro personaje que no olvidaremos es Ferro, en ella se ve claramente esa lucha por cambiar, lo que tanto nos insisten a los escritores noveles en los cursos, la evolución y transformación de los personajes. Lo intenta, tiene su proceso, sus luchas, esa montaña rusa en que se convierte su vida, su ser, y en cómo acaba —no digo más que sino suelto otro spoiler—.

La trama en sí es buena y circular, cosa que me parece maravilloso, especialmente para una obra primeriza, ya nos gustaría a cualquiera de nosotros empezar con una trilogía como esta. El mundo, las religiones, la historia, los personajes. Todos ellos son veraces, están bien pensados, bien explicados y bien asentados. Seguro que a alguien con mejor ojo que el mío y peor estómago encontrará alguna pega.

Parece que no me haya gustado demasiado, pero todo lo contrario recomiendo enormemente su lectura además se trata de las primeras obras del escritor, es normal la flojera de la que adolece la historia, pero es una historia creíble, clara, contundente y cruda, con buenos momentos trepidantes, con unos personajes robustos que por ellos mismos relucen sin la necesidad de que el escritor nos los meta con calzador. Así que a leerla y a seguir vivos. Nos vemos en el barro.